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R I O B I B Í - L I T E R A R I O

LA MUSA DEL OCASO

Te ibas a la hora del ocaso
y yo también marchaba a mi aposento.
Eramos dos silencios y un aliento
cuya dicha moría paso a paso.
No sé decirlo de otro modo, acaso
perdí la lumbre del entendimiento
de tanto divagar. Cuando lo siento
ahora que ya todo es un fracaso.
Me quedó una canción de aquel instante
algo que se salvó del rutilante
mundo de las espinas y las rosas.
El resumen de haber querido tanto
es un papel borrado por el llanto
en el libro de tantas otras cosas.
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