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R I O B I B Í - L I T E R A R I O

BUSCANDO LAS RAICES

Por Angel Maldonado Acevedo

Fueron miles los utuadeños que en las pasadas generaciones recibieron algún tratamiento médico en el viejo Hospital Catalina Figueras de Utuado, así como fueron muchos los jayuyanos que fueron atendidos en el hospital del mismo nombre en la vecina ciudad. El nombre tal vez no diga mucho para las presentes generaciones, pero para un joven catalán de 34 años que recientemente visitó la ciudad, los edificios y el nombre que los designa, representan una indisoluble raíz con su pasado. Son el vivo testimonio de la generosidad de otro joven que una mañana de 1884, con sólo 18 años de edad y la esperanza en conseguir fortuna, partió del Puerto de Palma de Mallorca en las Islas Baleares. A más de un siglo de distancia en el tiempo, la historia vuelve a recuperar su sentido en la memoria de un bisnieto que traza su búsqueda en las razones de la sangre y el apellido.
El primero de estos jóvenes, nuestro contemporáneo, lo es Ramón Figueras Quesada. De hablar suave y pausado, es representante de la joven clase empresarial catalana, con afinque en su ciudad natal de Barcelona. Ramón hace varios años le dio con estudiar la historia de la familia Figueras que está íntimamente vinculada a la historia de Arecibo, de Utuado y de Jayuya. Su búsqueda, como le ha ocurrido a tantos otros, lo llevó por las inmensas rutas de la Internet, a la Web Page de Carmen Mercedes Vázquez, la psicóloga y artistas utuadeña. Tras el acostumbrado intercambio de correos electrónicos, entre Barcelona y Utuado, el joven español, hizo, por segunda ocasión, un viaje a Puerto Rico para continuar la búsqueda de información que le permitiera escribir un libro sobre su familia y su relación con Puerto Rico. Si su antecesor vino en búsqueda de fortuna, el bisnieto quiere desentrañar la madeja de una vida que dejó profundas huellas en su paso por la isla. Así, que nos topamos con Ramón Figueras. En una reciente visita a Utuado pudimos dialogar sobre sus afanes, su búsqueda de datos y conexiones con esa raíz puertorriqueña de su existencia.
Por sus palabras sabemos que su bisabuelo Antonio Figueras Cerdá partió de Palma de Mallorca a los 18 años. Como tantos jóvenes de su tierra y su época, venían a América atraídos por la fortuna. Los más jóvenes seguían los pasos de sus mayores. Así familias completas se fueron trasladando a distintas partes de América. El caso de los mallorquines está bien documentado en nuestra historia y crónicas. El hermoso libro Islas de Esperanza Mayol de Alcover, relata parte de esa historia y debería ser lectura obligada de muchos puertorriqueños. En el caso de Antonio Figueras Cerdá, éste llegó hasta Arecibo invitado por la casa Roses y Compañía que constituyó un emporio comercial tanto en Arecibo como en Utuado. Antonio Figueras se convirtió de inmediato en un eficiente dependiente de la Casa Roses y fue ascendiendo, gracias al trabajo y la sabiduría en invertir sus recursos, hasta convertirse por su propia cuenta en uno de los grandes empresarios de su época, habiendo fundado junto a otros arecibeños la Puerto Rico Distillers, la Central Cambalache y plantaciones de café en los barrios Coabey y Saliente de Jayuya.
En Antonio Figueras se cumplió la profecía de hacer fortuna y de volver triunfador a la madre patria. En el 1908 regresó a Palma de Mallorca acompañado de sus hijos Jaime y Catalina, según nos relata su bisnieto. Un hermano que le había seguido en sus pasos a Puerto Rico murió en las fauces de los tiburones en las playas de la ciudad. ¿Qué motivó su regreso? En 24 años en Puerto Rico había acumulado una sólida fortuna que deseaba disfrutar junto a los suyos. Pero la fortuna que le había sonreído le rindió una mala jugada. Pocos años después de llegar a España fallece su hija Catalina de la enfermedad del Tifus, según nos cuenta el bisnieto. El próspero hombre de negocios decidió entonces que la parte de su fortuna que le hubiera tocado a su hija fuera invertida en obras de beneficencia en Puerto Rico. Así nacieron, producto de la generosidad del laborioso mallorquín, los Hospitales Catalina Figueras de Utuado y Jayuya, la escuela elemental de Jayuya y el Asilo San Rafael en Arecibo. El filántropo no sólo se ocupó de donar el dinero para la construcción de dichas facilidades en la memoria de su hija sino que también donó los equipos médicos y las camas. Su donación de entonces estimada según los datos de que dispone el bisnieto Ramón Figueras, pudo haber ascendido a más de $800,000.00, una cantidad asombrosa para comienzos de los años 20 y que al valor actual podría ascender a varios millones de dólares.
La dotación obligaba a que los hospitales recibieran otras donaciones y a que fueran libres de costo para todas las personas. En el caso de los hospitales de Utuado y Jayuya, estos operaron como tal hasta los años 50. El viejo hospital de Jayuya alberga hoy la sede del Centro Cultural y el de Utuado lo ocupan las oficinas del Programa Head Start.
Todavía conservan el nombre de edificio Catalina Figueras, la joven nacida en Puerto Rico y fallecida en Palma de Mallorca. Aunque ya no cumplen el propósito original de ser hospitales o centros de beneficencia, el hecho de que los ocupen instituciones dedicadas a la educación y la cultura satisface al joven de Barcelona que 117 años después que su bisabuelo, ha venido hasta nuestras montañas en la búsqueda de sus raíces.
Figueras se propone escribir un libro en el que recogerá fotos históricas y documentos que ha ido consiguiendo. También ha podido entrevistar a descendientes de los socios de su bisabuelo, como lo son miembros de la familia Oliver de Arecibo, Puerto Rico. Su búsqueda no ha terminado, pero la acogida y el cariño que ha recibido de los puertorriqueños han sido premio a su afán de descubrir los vericuetos de la historia personal, que es también parte de nuestra historia. Así nos lo dijo a Carmen y a este reportero mientras disfrutaba un rico arroz con habichuelas en el Restaurante de Rafa Anca en el barrio Salto Arriba de Utuado, después de una breve visita a nuestra universidad.null
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1 comentario

Rafael A. Delgado Simonet -

Angel. Muchisimas gracias por tu comentario. Esta magnifico. Entre nuestros ascendientes Mallorquines hay varias historias que reflejan la generosidad de nuestros parientes Mallorquines quienes vinieron a Puerto Rico y dejaron sus huellas para siempre.
En nuestra familia el Sr. Francisco "Don Pancho" Simonet y Morell, natural de Soller, Mallorca vino a Puerto Rico y se establecio en el pueblo de Humacao, P.R. El y si querida esposa establecieron el Asilo de Ancianos Simonet en esa ciudad que todavia en este dia continua dandole servicio a los ancianos de esa ciudad gracias a las propiedades que dono al pueblo de Humacao para que el Asilo Simonet siguiera operando en el futuro.Don Pancho tambien fue Juez de Paz y Alcalde de Humacao. Me complace mucho leer tu historia porque mis familieares Delgado quienes vinieron a Puerto Rico de San Miguel de Abona, Tenerife, Islas Canarias se acentaron en Lares y Utuado. Gracias mil por esta memoria.
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