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R I O B I B Í - L I T E R A R I O

LUCHA AMBIENTAL EN PUERTO RICO
ENTREVISTA A ALEXIS MASSOL DIRIGENTE DE CASA PUEBLO

Casi 25 años de lucha y arduo trabajo comunitario y ambiental, no parecen haber mermado el entusiasmo y el coraje de Alexis Massol, inspirado portavoz de Casa Pueblo, institución que ha levantado desde Adjuntas, ciudad en el centro geográfico de Puerto Rico, un valioso capital social que ya es reconocido en muchas partes del mundo y que se ha convertido en ejemplo para otras organizaciones del país que luchan por la protección del ambiente, el manejo sustentable de los recursos y los derechos de las comunidades a disfrutar de una vida en paz y progreso.
Nos acercamos a Casa Pueblo un sábado en la mañana. Desde muy temprano Alexis y Tinti Deyá, su esposa y compañera de luchas frente a Casa Pueblo, atendían a un grupo de estudiantes de la Universidad del Sagrado Corazón que habían llegado hasta Adjuntas acompañando a dirigentes ambientalistas de Estados Unidos, Alemania, Francia. Con el entusiasmo de las proyecciones internacionales que va tomando el trabajo de Casa Pueblo, Alexis Massol, ingeniero de profesión, laureado internacionalmente por su trabajo en la protección del ambiente, nos habla de un proyecto que tuvo sus inicios en la oposición a la explotación minera y cuyas gestiones hoy abarcan proyectos de autosustentabilidad económica como el Café Madre Isla y el establecimiento de santuarios ecológicos y ambientales en el corazón de la montaña puertorriqueña.
Uno de los aspectos de la organización Casa Pueblo es que a pesar de realizar su trabajo en Adjuntas se ha proyectado con eficacia tanto dentro como fuera del país. Sobre el particular nos dice Massol: “Nosotros somos ciudadanos puertorriqueños, pero nos sentimos ciudadanos del planeta tierra. A través de 24 años hemos establecido contactos con personas de otros países, al principio nos ayudó en un principio la lucha antiminera. Más tarde el premio Goldman nos permitió proyección internacional. Recientemente hemos sido mencionados por la Publicación National Geographic. Además tenemos relaciones con Sierra Club de los Estados Unidos, la mayor organización protectora del ambiente en los Estados Unidos; tenemos un convenio con el Smithonian Institute de Washington para crear una parcela permanente de monitoreo en el Bosque del Pueblo, tenemos contactos fructíferos con organizaciones de Francia, Alemania todo lo que representa un vínculo de solidaridad y aprendizaje. En Puerto Rico, dice Massol, se ha establecido convenios de coopración entre el Recinto de Mayagüez de la UPR y Casa Pueblo para establecer en Adjuntas el Instituto de Biodiversidad, entre cuyas tareas están proveer educación a estudiantes de la Escuela Washington Irving. Este Instituto fue creado por el hijo de Massol, Arturo, quien es profesor de UPR Mayagüez y quien se crió y educó en las luchas y trabajos de sus padres frente a Casa Pueblo.
Hemos sentido la solidaridad de otros país a través de contactos y comunicaciones con organizaciones de África del Sur y Francia para el manejo de los recursos naturales.”
El trabajo consecuente de Casa Pueblo ha servido de ejemplo a otras comunidades en el país arrasado por desarrolladores inescrupulosos y políticos inconsecuentes. Hoy se proyecta en el país un tejido de comunidades que se enfrentan diariamente a desarrollos inescrupulosos y atentados contra la seguridad y la paz de las comunidades. Casa Pueblo, nos dice Massol, ha establecido vínculos de solidaridad y de aprendizaje con grupos de Cabo Rojo, Piñones, Rincón, Vieques.
Le preguntamos a Massol sobre la ingerencia de los vaivenes políticos locales en los trabajos de Casa Pueblo. Su respuesta es clara y la misma deja entrever las razones de éxito de Casa Pueblo como institución sólida. “En un principio en la lucha antiminera había miedo y represión, pero a lo largo de todos estos años se ha desarrollado una transformación halagadora y humana. Nos sentimos apoyados por nuestro pueblo. Puso como ejemplo el éxito del Instituto de Biodiversidad en la Escuela Washington Irving, donde tanto los estudiantes como los padres participan. Otro ejemplo lo es el apoyo al producto que contribuye a sostener económicamente a la institución: el Café Madre Isla, cultivado en una finca propiedad de la institución y cuyo procesamiento se realiza en el beneficiado de Casa Pueblo. Un café cuya fama ya se ha extendido a todo el país.
Por otro lado el liderato político parece respetar y respetar el trabajo realizado en Adjuntas por los voluntarios de Casa Pueblo. Massol es claro en describir la relación con los poderes civiles. “El asunto nuestro es que nos hemos desarrollado con voz propia hemos tratado de ser independientes, alejarnos de los partidos, de los políticos y del mismo gobierno, mantener una relación cuando se puede y cuando es necesaria. Siempre ha tratado de haber intervención, pero la hemos mantenido alejada. Eso nos ha dado una buena relación de igual a igual con el representante Ramón Ruiz, con los alcaldes de Adjuntas, Utuado, Jayuya con los senadores. Estos han respetado a Casa Pueblo. También el Secretario de Recursos Natuales y el Director de la Junta de Calidad Ambiental. Nos respetamos mutuamente. Nosotros siempre intervenimos por el bien común. Si tenemos que caminar juntos, caminamos, si tenemos que caminar solos lo hacemos cuando el bien común se ve afectado estamos al lado del pueblo.”

PROYECTOS PRESENTES Y FUTUROS

En el presente Casa Pueblo está pasando por un proceso de transformación y de nuevos retos, que incluyen el de crear una nueva unidad de bosque en La Olimpia, cerro donde nace el Río Grande de Arecibo, afluente de importancia estratégica como fuente de agua potable para amplios sectores del norte del país. La creación de esta nueva unidad que estamos impulsando con ahínco se une al plan de establecer un corredor ecológico que una a este con el Bosque de Guilarte, los Tres Picachos, Toro Negro. De acuerdo a Massol es fundamental establecer estrictos parámetros de conservación en la zona de la montaña, especialmente en Adjuntas y Utuado, debido a la posibilidad de que ambos pueblos se conviertan en ciudades dormitorio cuando se culmine el proyecto de la carretera Puerto Rico diez en su último tramo entre Adjuntas y Utuado.
De acuerdo a Massol, si no se toman medidas de planificación la zona se enfrenta al modelo que se desarrolla en torno a las carreteras. “ Pensamos que pueda haber un desparrame urbano en Adjuntas como lo que h a ocurrido en Cidra, donde se descargan al mismo lago las descargas de desperdicios. Estamos tratando de ver como podemos controlar ese desparrame. Aquí no hay un plan de ordenamiento territorial. Casa pueblo está impulsando un plan de conservación a través de la Junta de Planes para crear un corredor ecológico que una el Bosque Toro Negro, el Bosque del Pueblo y los Tres Picachos que tome parte de Utuado y Adjuntas. Podremos encontrarnos de la noche a la mañana que las áreas sensitivas se desarrollen en urbanizaciones y ocurran desparramamientos urbanos como el que mencionamos en Cidra. Hoy con los equipos cualquier montaña se torna en lugar urbanizable. Nuestros campos se van a convertir en ciudades dormitorios. Se encuentra en peligro el tejido comunitario que hemos desarrollado por siglos”, concluye el dirigente ambiental.
Otros proyectos ya están en pleno proceso de desarrollo y han comenzado a rendir frutos económicos y sociales para la región. Se trata del turismo ecológico. De acuerdo a Massol “Casa Pueblo desarrolla un plan de visitas de 300 a 400 personas semanalmente. Los visitantes participan de charlas, visitas a cultivos hidropónicos, visitas a los bosques con intérpretes. Esto ayuda a los restaurantes y los hoteles. Contribuimos a la economía. Creemos en un turismo consciente en la protección del ambiente, que sea solidario con nuestros proyectos y respete los valores de la comunidad. Muchos de los que nos visitan se incorporan luego a nuestras luchas y campañas conservacionistas. Es un turismo distinto al turismo enajenado que viene a divertirse que se centra en el condado. Este es un turismo participativo que se hace parte de nuestras luchas,” concluye el dirigente.
La visión del dirigente adjunteño está cifrada en que la autogestión de Casa Pueblo pueda establecerse a pertpetuidad, que no se vea afectada por vaivenes de índole política o económica. Esta visión se centra en el poder del pueblo a través de mecanismos que permitan la participación articulada de amplios sectores comunitarios. A esos efectos nos dice que: “estamos tratando de hacer una comunidad autónoma donde haya una participación de la sociedad civil para construir una comunidad que sea económica, ambiental y culturalmente sustentable donde emerja el poder del pueblo.” Entre los mecanismos que ya se han puesto en marcha están el establecimiento de un Fideicomiso. Sobre el particular nos dice Massol que Casa Pueblo, está preparando con el asesoramiento de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico convertir la Casa Pueblo en un Fideicomiso que garantice que la Casa como tal, las propiedades y proyectos se mantengan fieles a los principios que la crearon y no se puedan disolver y vender. “Estamos en vías de crear un fondo permanente donde el dinero que genere el café Madre Isla vaya a un fondo permanente y donde solo los intereses vengan sustentar la sustentabilidad. Tenemos que tener que balancear el trabajo voluntario con empleos permanentes, sin interrupción. Y que siga siendo de inspiración.”, asegura con su característico entusiasmo, al abundar que los planes para el Fideicomiso ya se encuentran bastante adelantados.
El Ingeniero y dirigente cultural sabe que vivimos en un mundo interdependiente donde no basta proteger el entorno inmediato. Sabe también que el conocimiento es herramienta fundamental para entender el mundo y las relaciones entre sus habitantes. Por eso impulsa el desarrollo de un “domo” o planetario para estudiar el cielo, los planetas, para “mirar al hermano sol y a la hermana luna como decía San Francisco de Asís” y que los niños puedan integrar ese conocimiento a su desarrollo como seres sociales de compromiso con la humanidad.”
En los pasados 25 años Alexis Massol se ha identificado con Casa Pueblo y a Casa Pueblo con Alexis Massol. Aunque ha sido su dirigente más visible en los medios de comunicación nos dice que la organización viene desarrollando un liderato increíble, de mucha gente con devoción, entre ellos su hijo Arturo, que dirige el Instituto de Biodiversidad y que sigue los pasos de su padre. Reconoce que a la buena voluntad y la lucha por el deber es necesaria la inteligencia. Ya Casa Pueblo no es de Adjuntas, es del mundo, pues son muchos que se acercan a trabajar como voluntarios de otras latitudes, mientras tanto su fundador seguirá como obrero y como trabajador. “Moriré con las botas puestas, esa es mi misión, concluye”.
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