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R I O B I B Í - L I T E R A R I O

Luna de septiembre

Septiembre es mes de lluvias y de espacios cerrados. Por septiembre paseamos mojados y felices de encontrar que la vida nos juega a los olvidos. Las mañanas se tornan en cansancio anticipado y las tardes, lechosas y sonámbulas nos exigen mutismo.

Septiembre juega a ser como otros meses, pero su carga de aguaceros ciclónicos despierta en nuestra piel primitivos encuentros con los rincones húmedos.

Septiembre sin salidas revisando ideas viejas, sacudiendo modorras otoñales y tratando el olvido de un verano exitoso que quemó en ciertas playas todas sus osadías.

Septiembre viejo y siempre renovado como un amigo pródigo que regresa a la casa.

Su capa y su paraguas colgando afuera en el balcón, tan viejo y distraído como el año pasado.

Su pasión por contar crónicas de otros sitios mientras pide descanso y buen vino.

Septiembre generoso que nos encuentra encerrado sumando cuentas viejas que habíamos olvidado.

Cómo nos juega el tiempo su dócil balanceo para ponernos viejos mirando por las rejas las voces que se fugan, los cuerpos que abatidos refugian su cansancio en prisiones domésticas.

No es verdad no estamos abatidos. Somos nosotros mismos, más viejos pero intrépidos todavía, pensando que la lluvia es tiempo de silencios, de mirar hacia adentro, de encontrar fogonazos de luz allí donde las sombras erigen sus crepúsculos.

Pensando que este día se apagará también en algún minuto que estemos distraídos pesando nuestras culpas por vivir tan distantes de las expectativas.

Septiembre y tú que llegas, Luna, para quedarte.


Luna de septiembre
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1 comentario

Luna -

La luna esculpe versos
que talla con su
fibra nocturna.
Tú y yo,
jugando con la
lluvia antes
que se duerman
las sombras,
vulnerables como
Zeus, despojado
de su rayo,
bajo la plenitud
lunar.
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